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Prueba de conducción: qué mirar en un coche usado
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Prueba de conducción: qué mirar en un coche usado

Guía práctica de la prueba de conducción de un coche de segunda mano: qué mirar, qué escuchar y qué probar antes de comprar para evitar sorpresas.

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La prueba de conducción es el momento de la verdad al comprar un coche de segunda mano. Puedes leer el anuncio, mirar fotos y hasta comprobar el historial, pero hay cosas que solo salen a la luz cuando arrancas el motor y te pones al volante. Y sin embargo, mucha gente hace la prueba corriendo, con el vendedor de copiloto marcando el ritmo y sin fijarse en lo que realmente importa.

El error más habitual es dejarse llevar por las prisas y por el nerviosismo de “no perder el coche”. El vendedor lo sabe y, si el coche esconde algo, lo último que quiere es que lo pruebes con calma en frío y por tu cuenta. Una prueba bien hecha te dice más que mil promesas, y puede ahorrarte miles de euros en reparaciones que no habías previsto.

En esta guía tienes una checklist ordenada de qué mirar, qué escuchar y qué probar durante la prueba de conducción, desde antes de arrancar hasta que devuelves las llaves. No hace falta ser mecánico: con método y atención detectas la mayoría de las señales de alarma.

Antes de arrancar: el coche en frío

El primer truco es sencillo pero decisivo: prueba el coche en frío. Si al llegar el motor ya está caliente, sospecha. Muchos problemas (ruidos en la distribución, humos, dificultad para arrancar) solo aparecen con el motor frío, y un vendedor que “calienta” el coche antes de tu llegada puede estar tapándolos.

Antes de girar la llave, dedica unos minutos a mirar con calma:

El arranque y el ralentí

Arranca el motor tú mismo y presta atención a los primeros segundos. Debe arrancar a la primera, sin toses ni pitidos raros. Baja la ventanilla y escucha: golpeteos metálicos, chirridos o un ralentí inestable que sube y baja son señales que merecen una revisión más a fondo.

Mira también el cuadro de mandos justo al arrancar. Todos los testigos se encienden un instante y luego deben apagarse. Si alguno se queda encendido (motor, ABS, airbag, testigo de avería), pregunta por qué. Un vendedor honesto te lo explicará; si le resta importancia o cambia de tema, desconfía. Y ojo con el clásico truco de tapar un testigo con cinta.

Aprovecha el ralentí para comprobar el humo del escape. Con el motor en marcha, un poco de vapor con frío es normal, pero humo azulado (aceite), blanco denso y persistente (posible problema de junta) o negro abundante (mala combustión) son motivos de alarma.

En marcha: dirección, frenos y cambio

Ya en movimiento, busca una ruta variada: ciudad, alguna cuesta y, si puedes, un tramo a más velocidad. Cuanto más completa sea la prueba, mejor. Fíjate en:

Prueba también el aire acondicionado y el climatizador, los elevalunas, las luces, la pantalla y los sensores. Cuanto más equipado esté el coche, más cosas conviene comprobar una a una. Un detalle que muchos pasan por alto: prueba el aire acondicionado enfriando de verdad y la calefacción calentando, porque una reparación del sistema de clima es de las que menos se ven y más cuestan.

Aprovecha además un semáforo o una parada para dejar el coche al ralentí un rato y comprobar que el motor no se sobrecalienta ni el testigo de temperatura sube más de la cuenta. Si el ventilador se dispara enseguida o el indicador se acerca al rojo en parado, puede haber un problema de refrigeración que conviene aclarar antes de comprar.

Escucha, huele y observa

Durante toda la prueba, usa los tres sentidos. Escucha ruidos que no encajen. Huele el interior: un olor persistente a humedad o a ambientador cargado puede esconder algo, desde tapicería mojada hasta un coche que estuvo bajo el agua. En España esto es especialmente relevante tras episodios de inundaciones que devolvieron al mercado vehículos siniestrados; lo tienes detallado en la guía sobre coches inundados, embargos y reserva de dominio.

Observa cómo reacciona el vendedor. Si te mete prisa, no te deja probar en frío, no quiere que salgas de un recorrido corto o se pone nervioso con tus preguntas, tómatelo como una señal. Quien no tiene nada que esconder deja probar el coche con tranquilidad.

Lo que la prueba no puede decirte

Por muy buena que sea tu prueba de conducción, hay límites. No verás si el cuentakilómetros está manipulado, ni si el coche arrastra un embargo o una reserva de dominio, ni si tuvo un siniestro grave bien reparado. Esa información está en los registros, no bajo el capó.

Por eso lo ideal es combinar la prueba física con la comprobación documental. El informe de la DGT te da el estado legal y el historial de kilometraje registrado en las ITV, y cruzarlo con lo que ves en persona es lo que de verdad te protege.

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Es fácil olvidarse de la mitad de estos puntos con el vendedor delante y las prisas del momento. Por eso ayuda llevar la lista en el móvil.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué es tan importante probar el coche en frío?

Porque muchos problemas solo aparecen con el motor frío: ruidos de distribución, humos, dificultad para arrancar. Si al llegar el coche ya está caliente, el vendedor puede haberlo “calentado” para tapar síntomas. Pide siempre probarlo tal cual, sin que lo hayan arrancado antes de tu llegada.

¿Cuánto debe durar una prueba de conducción?

El tiempo suficiente para probar ciudad, alguna cuesta y, si es posible, un tramo a más velocidad. Un recorrido de dos minutos alrededor de la manzana no vale. Si el vendedor no te deja hacer una prueba en condiciones, considéralo una señal de alarma en sí misma.

¿Qué ruidos deben preocuparme durante la prueba?

Golpeteos metálicos del motor, chirridos al frenar, ruidos secos al pasar baches, silbidos del turbo o un embrague que patina. Cualquier ruido que no encaje merece una revisión más a fondo antes de comprar. No los ignores pensando que “se irán solos”.

¿La prueba de conducción sustituye a comprobar el historial?

No. La prueba te dice cómo está el coche mecánicamente, pero no revela kilómetros manipulados, embargos, reserva de dominio ni siniestros ocultos. Lo ideal es combinar la prueba física con el informe de la DGT y el historial del vehículo.